Mittwoch, September 24, 2008 6:02 nachm.

Leave this all behind

Me fui a WordPress, como hace mucho había amenazado. Me llevé mi pasado conmigo. Dejé unos últimos posts por ahí.

Reasons For Silence

Soundtrack: Ein Elefant Für Dich (Wir Sind Helden).

by Tangerine ||

A mí suelen olvidárseme cosas como éste sitio. Como las tareas que tengo, lo que tengo que leer, lo que tengo que escribir, lo que quiero ver, lo que quiero decir.

Cosas que ya cuando dejo que vuelvan a aparecerse en mi mente, poco uso tienen. Sueños que nunca logro describir. Tan sólo unas imágenes fútiles que no hacen ninguna diferencia en el día a día.

Se me olvida que yo debería preocuparme por querer olvidarle. Se me olvida que no quiero nunca más sentirme mal. Se me olvida que la gente me olvida. Se me olvida que ya no me quieren ni ver.
Se me olvida todo lo que quiero decirles y me paralizo de sólo pensar en lo que sería posiblemente su reacción.

Pero que se me olvide es una cosa.

Cuando recuerdo es algo distinto, porque nunca parecen ser suficientes las gotas de agua salada que salen de mis ojos, tan parecidas a las que salen cuando toso mi horrible tos de perro.

Pero quiero decirle todo lo que siento. Quiero que me deje entrar.

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Ever since

¿Y qué si ella se siente desolada? El tiempo pasó y nunca volvió a verle, a su piel y a su silencio. Para ella nada nunca fue tal cual como quiso desde que la conoció y desde que miró por primera vez la pupila dilatada de sus ojos. Que se sintiera desocupada ya no valía nada. Amarla nunca fue suficiente, para ninguna. Y que fuera un secreto enorme no parecía preocupar a la amada. Sólo a la, ahora triste, amante. Volverla a ver siempre fue un ligero despertar y por ello ahora, su desolación parece un largo y tendido sueño, sin pesadillas. Sólo sueño. La amante contiene la respiración y siente el cosquilleo de la falta de oxígeno. Está a dos pasos de la puerta, a un metro del timbre. Está a punto de confesar todo el recuento de historias, de ambiciones. Lo va a hacer, lo sabe.

Da un paso más, exhala el aire atafagado de sus pulmones, que sale caliente y vaporoso. Hace frío, mucho frío. Estira su brazo derecho, lo mira detenidamente y ve su piel de gallina. Sonríe o por lo menos eso intenta. Pulsa el timbre, una, dos, veces. Y viene a ella el único sentimiento que conoce desde que la conoció a ella: escalofríos subiendo y bajando por su espina dorsal, desde la primera vértebra, hirviendo su fluido espinal y congelándolo al mismo tiempo, hasta el cóccix, que deja un corrientazo que le dobla las rodillas unos milímetros. Siente arder viva cuando oye la cerradura de la puerta y finalmente, se abre. Allí está ella, tal cual y como la imaginó. Alta, esbelta, hecha de algodón.

Sonríen, silencio, entran y se sientan. La amada se recuesta en su silla, luego de mirar a la amante durante un momento. Mira hacia el techo, pone sus manos sobre la mesa y pregunta: "¿Qué quieres?".

La amante, enrojece, siente sus venas palpitar, se oye decir unas palabras iniciales y luego, de un momento a otro ensordece. No escucha ni su propia voz, pero sabe que habla, que dice y dice cosas, que se está abriendo, que se está cayendo a pedazos, siente que las lágrimas que nunca quiso llorar se desprenden de sus ojos. Su amada la mira, a veces fijamente y otras, como si no pudiese soportarle. Y bien, luego de un rato, recobra todos sus sentidos y oye un silencio perturbador. Un silencio lleno de ira, de decepción.

La amada se para, abre la puerta y mira el corredor en silencio. La amante, con la certeza de que será la última vez que la vea, suspira, se para y se dirige hacia ella. Se para justo frente a su amada, quién, estóica y titánica, esquiva su mirada, mueve su cara hacia el lado izquierdo, dejando a la vista su cuello, un pequeño pedazo de piel; la amante, deja todo su miedo a un lado y acerca sus labios a ese pedazo de cielo. Siente cómo quema y cómo el dolor de su piel arde con el contacto con la otra. Su amada suspira, una vez más, como tantas veces la oyó y se aleja.

Se alejan. La puerta se pone de por medio; la amante, da la espalda y ve el largo corredor, toma las escaleras a su lado derecho y sale del edificio. Camina hasta la esquina antes de percatarse de miles de cosas.


Llueve.


Soundtrack: She passed Through, Amy, Sad Sexy, Cinders, Doris, Flutter, The Zinther Player (Dirty Three).

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Nur ein Wort

Surrender.

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Mañana mi hermana cumplirá 22. Caray... 22.


Soundtrack: Coma (God is an astronaut)


To sing it out is to make it happen

Una semana más pasa y cada vez me siento más cansada. Pero exhausta. Cuadré bien mi horario y terminé por ver 8 materias, de las cuales 6 me ponen una carga absurda de lecturas. La gran mayoría de las lecturas no me molesta y una me encanta, no obstante, hay una lectura que tanto detesto, con tanto ahínco y tanto fervor: teología. No me molestaría ni la mitad si no fuera porque es obligación. Nada me da más ira que la obligación de hacer algo, lo que sea. No es sino que mi madre me diga que tengo que estudiar flata, para que me de una inmensa pereza de estudiarlo.

Ahora, la segunda lectura no es taaan grave, pero no deja de ser molesta: Psicología Evolutiva y del Aprendizaje. El "Evolutiva" no tiene que ver con lo histórico, sino con el desarrollo del infante. Puaj. Nevertheless, es hasta divertido, además llegué a la conclusión de que Freud era un asco total de tipo. En serio, las 5 etapas del desarrollo psico-sexual, francamente, enfermo, degenerado.

Seguidamente, están las 3 lingüísticas que veo, las cuales la primera semana me pusieron a leer exactamente lo mismo, pero en otras palabras de diferentes autores. Me gusta mucho la clase de Funciones Lingüísticas, porque toca mucho el tema de la pragmática y eso llega a ser muy interesante. Bastante. Ya hemos hablado de Austin y su obra cumbre "How to do things with words", que habla precisamente de éso. Quiero leerlo, aunque me temo que será en vacaciones, lastimosamente. De las otras dos lingüísticas, Funcionamiento y Estructuras, abmas son más bien lo mismo, pero con distinta profesora, hasta ahora. Funcionamiento me tocó con una profesora del semestre pasado, quién me agradó bastante. Estructuras por su lado es con una profesora muy linda, callada. Bueno no callada, porque habla la mayoría de la clase, sino más bien silenciosa, sin voz parece en off todo el tiempo. Además pareciese que hablara en susurros, sus ademanes y su mirada, siempre sospechosa. Me agrada mucho su clase, no sólo por esa particularidad, sino porque se acerca a los temas de manera apasionante.

Francés, meh, es francés. Nunca me ha gustado y al paso que voy, nunca me gustará. Pero Javier Mauricio está de asistente de profesor, haciendo su práctica docente y su compañía siempre es apreciada.

Chino, no sé, aunque con Yuan las cosas no fueron muy fructíferas, la nueva profesora me da un poco de miedo. Lo admito. Es muy seca, poco sonriente. Descubrí que Yuan es un bicho raro (rarísimo) en China.

Y finalmente, está Noir, cine y novela. SE-VE-RA clase. Me pusieron a leer "El asesinato como una de las bellas artes" de De Quincey, de lo más de chévere.

Respecto a mi horario, no está nada mal. Los lunes salgo a las 4, los martes tengo hueco de la 1 a las 6, al igual que el jueves (de hecho tengo exactamente las mismas clase jueves y martes), los miércoles acabo a la 1 y los viernes a las 11. Es un gran cambio, teniendo en cuenta que el semestre pasado los miércoles tenía clase de 11 de la mañana a 8 de la noche de corrido. Ahora, lo que no sé con todo este horario, es cómo cuadrar las idas al gimnasio, que eventualmente ocurrirán. Si bien me da pereza volver a la universidad por ir sólo al gimnasio, me tocaría quedarme a almorzar allá los días que me quedara, entonces mejor no, gracias, prefiero volver y ahorrarme los almuerzos.

Ahí veremos cómo me va con eso.

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We on the sky

Bien, creo que ya que twitter dejó de ser algo viable para mi estado de ánimo, me devuelvo a donde empecé: Blogger. No sólo creo que ahora lo considero una opción más viable y segura para no alimentar mis impulsos masoquistas, me parece que ya era hora de volver a escribir como es debido. Osease, no en 140 caracteres.

Si bien las razones para mi partida de twitter no quiero mencionarlas acá, puedo decir que mi tiempo lo he empezado a repartir mejor y mi voluntad ha hecho de las suyas para responder negativamente a la tan mentada (y adorada) procrastinación. Eso me ha ayudado a sentirme mejor las últimas semanas, teniendo en cuenta que ya ando ocupada para no pensar de más en asuntos que a fin de cuentas me terminan confundiendo y embruteciendo.


No sólo el dejar twitter ha ayudado a despejarme de mis asuntos personales, sino que, además, el volver a la universidad ha tenido mucho que ver con ello. Aunque no me termina de convencer mi horario, ni las clases que veo, ni que me hayan cerrado mi curso de alemán, ni que tenga que madrugar todos los días, ni que la gente cada vez es más insoportable, ni que aparentemente los profesores con los que me tocó no son los mejores del departamento, ni que tenga que leer una cantidad inmoral de cosas de lignüística que al final dicen lo mismo, pero con otras palabras, ni que en todas las clases de lingüística estoy viendo exactamente lo mismo; me contento con pensar en miles de cosas y no concentrarme con tanta inutilidad que suele pasarse por mi cabeza.

En adición, mi estilo de vida ha estado cambiando considerablemente. Tan sólo el hecho que estoy desayunando fruta, tomando grandes cantidades de agua, en vez de Coca-Cola y que, contra TODO pronóstico me inscribí al gimnasio de la universidad; me lleva a pensar que estoy evolucionando. Aunque tanto cambio estético y saudable sólo me deja pensando que ya no sé quién soy. Sin embargo, tengo toda mi vida para averiguarlo. Pero fracasaré, espero.

Aunque, los viejos hábitos son difíciles de acabar. Fumar sigue siendo una parte de mi estilo de vida y no he querido dejarlo, todavía. Estoy pensando que tal vez el ejercicio acabe por matar el único vicio que nada más ha logrado matar. La verdad sea dicha, fumo por mera y simple ansiedad. Si mal no recuerdo el semestre pasado en épocas de finales, acabé con mi garganta con la cantidad de cigarrillos que fumé. En cambio, en vacaciones, logré reducir mi consumo una enorme cantidad y mi voz volvió a tener un poco de fuerza. Teniendo esto en cuenta, puede ser que cambie un vicio por otro y que el ejercicio me ayude a vivir un poco más. O por lo menos a vivir saludablemente(ish). Y bueno, una verdad más sea dicha, el verme mejor y tal vez crecer medio centímetro más, es un aliciente para todo esto del ejercicio.

Ahora, lo que me temo es que me aburriré lo suficientemente pronto para que nada de lo que dije arriba cambie. No obstante, estoy apelando a una nueva Michelle para que saque fuerza de voluntad de donde aparentemente no hay, que encuentre determinación, para por lo menos, lograr cambiar aunque sea por un semestre. Lo veremos.

Lo veremos, ya que en medio de toda esta cantidad de decisiones y de cambios, he decidido hacer un update semanal de los cambios y demás. Sí, aburrido, pero bueno, por lo menos el blog vivirá y ejercitaré mi escritura y mi memoria. En especial la segunda, que siempre ha sido considerablemente defectuosa para eventos cotidianos. Puedo decirle a mi hermana en qué año nació quién y en cual película actuó con este otro y sorprendentemente no logro recordar dónde carajos dejé las fotocopias de Descartes que acabé de leer hace 15 minutos. El despiste espero que mejore.

Tantas expectativas, tantos planes a futuro, tanta tela que cortar. Adiós vida social, tengo cosas más importantes para hacer. Bueno, esto tampoco es del todo cierto, uno que otro concierto de Vietato se cruzará por el camino, además de uno que otro de ego; o de Síndrome. O cualquier otra cosa. Yo sólo espero que todo esto funcione.


Soundtrack: We own the sky, Highway of endless dreams, Too Late, Dark Moves of love, Midnight souls still remain (M83).


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